En otra entrada creo que hablé de la ACT que es la terapia de aceptación y compromiso, y en este caso utilizo mi propia experiencia para intentar trasmitir la conclusión a la que he llegado en este mismo momento.
Hay veces en la vida en las que se puede luchar, veces en las que se puede seguir intentándolo, veces en las que si empujas un poco más tal vez llegues a conseguir lo que tenias pensado alcanzar. Eso es genial y te deja una sensación de gozo tan grande que cuando se nos presenta otra oportunidad queremos volver a repetir y tratamos de alcanzar una meta tras otra. Creo que en eso consiste el éxito de una persona.
Sin embargo, hay veces en las que por mucho que luchemos, lloremos y queramos alcanzar la meta, tenemos que ser lo suficientemente humildes como para reconocer que tal vez en esta ocasión haga falta retirarse y descansar. Eso es lo que me ha pasado este verano y ahora mismo. En verano quise continuar con mi actividad física a pesar de mis molestias en el gemelo izquierdo pensando que si seguía luchando al final el dolor cesaría. Tras varias semanas en las que lo único que hice fue correr mal y ponerme de mala leche, opté por dejar de hacer ejercicio. Dejé a mi pierna descansar y me tomé dos semanas de descanso necesario y merecido. Finalmente me reincorporé a la actividad física poco a poco, partiendo de cero, y aunque sé que podría estar en mejor forma si no hubiera tenido la lesión, la realidad es que la tuve, así que lo que importa es que ya no me molesta el gemelo.
Por si todo esto no fuese suficiente, el lunes pasado me torcí el tobillo entrenando. Fue en una jugada en la que traté de cortar un pase de la contraría, el balón me dio en el pie y apoyé con este torcido. Oí un "clack" muy poco tranquilizador y en cuanto intenté arrancar a correr mi tobillo me mando señales de "ni de coña". La rabia me hizo intentar quedarme y seguir jugando, pero en el fondo sabía que no podía continuar. Me salí a la banda y me puse a pisar fuerte con el pie dolorido, más con rabia que con conocimiento de lo que hacía. Debí estar un rato porque mi entrenador se acercó y me dijo "pero deja de pisar fuerte, si te duele solo te va a doler más" y yo con impotencia seguía pisando como si no le escuchase "¿si tienes una herida tu te la rascas para abrirla más o que?". Entonces ya paré.
A lo que voy es que en este caso, yo podía pisar más fuerte, ponerme hielo como una loca, llorar, gritar, maldecir el momento en el que decidí poner ahí el pie, pero eso no me iba a quitar el dolor ni la posibilidad de perderme entrenamientos y amistosos. En este momento lo que tengo que hacer es aceptar que tengo dolor, intentar tratarmelo y sobre todo, tener paciencia para no forzar algo que no tengo necesidad de forzar.
No estoy diciendo que haya que rendirse en cuanto nos surge un problema, yo no lo he hecho casi nunca, pero si que a veces hay que tener cabeza y saber tratarse a uno mismo con cariño para recuperarse bien.
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jueves, 21 de septiembre de 2017
Aceptación
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jueves, 9 de marzo de 2017
La importancia de las emociones
Hoy quiero hablar de algo tan importante para nosotros, seres humanos del mundo, como son las emociones. Llevo 5 años estudiando psicología y os puedo decir que se estudian a diario. Esto deja claro cómo de importantes son para nosotros.
Como seres humanos, inteligentes y supuestamente superiores a los demás animales (Já) tenemos la capacidad de saber qué es lo que pensamos y podemos imaginar qué piensan los demás por como actúan. Asimismo, podemos reflexionar sobre nuestros propios sentimientos y los de los demás.
No pretendo aquí dar una clase de emociones y autoconocimiento, pero si explicar cómo nuestras emociones nos afectan a la hora de rendir en un deporte y cómo podemos tratar de controlar estas emociones. Como siempre lo voy a intentar explicar poniendo ejemplos personales.
Llevo tres meses con un dolor en el glúteo (por no decir culo) que no se me termina de pasar. Como no era algo que me impidiese entrenar y jugar al fútbol pues seguía como si nada, aunque siempre con esa molestia presente. Al margen de lo malo que es aguantar con una lesión de un modo físico, a nivel mental estar con esa limitación empezaba a hacer estragos en mi cabeza. "Nunca se me va a quitar el dolor, cada vez me va a más, es que ya estoy mayor, tal vez debería dejar de hacer deporte..." Todo eso se acumulaba en mi cabeza. Pues con todo eso a cuestas me iba a entrenar, y ¿qué creéis que pasaba? Pues que por supuesto afectaba a mi modo de entrenar, y a la larga a mi modo de jugar.
Cuanto peor entrenaba y jugaba, peores pensamientos tenía, y cuantos peores pensamientos tenía peor entrenaba y jugaba... podéis imaginar que es la sardina que se muerde la cola.
Llegado a este punto, una persona muy inteligente me dijo algo que no había pensado "a base de forzarte te estas perjudicando físicamente y la imagen que das fuera, no estás jugando como sabes y la gente va a pensar que eso es todo lo que puedes dar. No te beneficia en nada estar forzando" y tenía toda la razón del mundo. Llevaba tres meses haciendo el idiota por ser cabezona y no centrarme en lo que realmente sentía, que era dolor, frustración y desesperación. Así que, después de un partido en el que el dolor a los 10 minutos me dejó en fuera de combate, decidí parar y centrarme en recuperarme. Llevo dos semanas sin entrenar y acudiendo al fisio dos veces por semana. Poco a poco el dolor va disminuyendo (muy poco a poco pero hacemos lo que podemos). Mi cabeza está empezando a funcionar un poco mejor y estoy deseando volver a tocar balón, pero esta vez voy a esperar lo necesario.
Lo que quiero decir con todo esto es que una lesión te puede afectar físicamente, pero eso se puede llegar a reparar, lo que no podéis dejar es que una lesión se cargue vuestra confianza, vuestras ganas y la ilusión de hacer lo que más os gusta. Es por esto que reivindico el papel del psicólogo deportivo para hacer ver a los jugadores que una lesión les está afectando más de lo que creen y que pueden hacer algo por llevarla de un modo más sano y productivo.
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jueves, 10 de diciembre de 2015
Bienvenidos
¡Muy buenas a todos!
Como algunos sabréis, esta página es heredera de otro blog que durante un par de años he mantenido a modo de diario personal y que de momento va a continuar para que escriba cualquier cosa que me apetezca.
Hace 10 años pesaba 67 kilos. Siempre he hecho ejercicio, pero en esa época entré en un momento de la vida en el que te inclinas por otras cosas, además me acababa de sacar el carnet de conducir, me gustaba mucho comer, salía de fiesta siempre que podía y no me cuidaba nada. Para que veáis un poco por donde voy, así estaba yo en esa época.
No es algo demasiado exagerado pero me estaba acercando a un punto en el que me daba vergüenza ir a la piscina, tener que cambiarme con gente e incluso ir de compras porque las tallas tenían que ser cada vez más grandes. Y es que lo primero que os voy a decir es que no importa cómo seáis si os sentís a gusto con vuestro aspecto. Yo no me sentía a gusto y recuerdo perfectamente el día que me vi el culo reflejado en un escaparate y pensé "madre mía, ¿esa soy yo?". Al día siguiente empecé una dieta que me cambió la vida, empecé a llevar faldas, bikinis, camisetas sin mangas, iba a comprar ropa y todo me quedaba bien.
Tengo que avisar que si quieres perder peso de forma definitiva tienes que tener paciencia, no vas a acostarte un día y levantarte con 3 kilos menos porque ese día hayas hecho dieta. Mi proceso duró más de un año, pero eso si, ya es para toda la vida.
Además, el proceso no estaría completo sin añadir algo tan importante como es el deporte. Hacer dieta sin deporte es como dejar una mesa coja, en algún momento se caerá. Si añadimos el deporte y lo convertimos en un hábito todo será mucho más fácil.
La idea de este nuevo blog ha nacido de la necesidad cada vez más grande de la gente de sentirse a gusto con su cuerpo. A pesar de no ser una profesional del tema, muchos de vosotros me habéis consultado cosas sobre dietas, estiramientos, ejercicios... a las que he podido contestar por mi propia experiencia.
Así que si queréis acompañarme en mis artículos yo estaré encantada de ofreceros ayuda psicológica y deportiva para que podáis llevar a cabo el cambio que necesitáis.
En este Blog habrá artículos de Psicología, Deporte, Ejercicios para hacer en casa, recetas saludables y cualquier cosa que se necesite para que vosotros podáis tener una vida mejor.
Acepto cualquier tipo de pregunta y sugerencia que trataré de contestar en el mínimo tiempo posible.
Un saludo
Como algunos sabréis, esta página es heredera de otro blog que durante un par de años he mantenido a modo de diario personal y que de momento va a continuar para que escriba cualquier cosa que me apetezca.
Hace 10 años pesaba 67 kilos. Siempre he hecho ejercicio, pero en esa época entré en un momento de la vida en el que te inclinas por otras cosas, además me acababa de sacar el carnet de conducir, me gustaba mucho comer, salía de fiesta siempre que podía y no me cuidaba nada. Para que veáis un poco por donde voy, así estaba yo en esa época.
No es algo demasiado exagerado pero me estaba acercando a un punto en el que me daba vergüenza ir a la piscina, tener que cambiarme con gente e incluso ir de compras porque las tallas tenían que ser cada vez más grandes. Y es que lo primero que os voy a decir es que no importa cómo seáis si os sentís a gusto con vuestro aspecto. Yo no me sentía a gusto y recuerdo perfectamente el día que me vi el culo reflejado en un escaparate y pensé "madre mía, ¿esa soy yo?". Al día siguiente empecé una dieta que me cambió la vida, empecé a llevar faldas, bikinis, camisetas sin mangas, iba a comprar ropa y todo me quedaba bien.
Tengo que avisar que si quieres perder peso de forma definitiva tienes que tener paciencia, no vas a acostarte un día y levantarte con 3 kilos menos porque ese día hayas hecho dieta. Mi proceso duró más de un año, pero eso si, ya es para toda la vida.
Además, el proceso no estaría completo sin añadir algo tan importante como es el deporte. Hacer dieta sin deporte es como dejar una mesa coja, en algún momento se caerá. Si añadimos el deporte y lo convertimos en un hábito todo será mucho más fácil.
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Así que si queréis acompañarme en mis artículos yo estaré encantada de ofreceros ayuda psicológica y deportiva para que podáis llevar a cabo el cambio que necesitáis.
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